Pasos a seguir desde la siembra hasta el uso del pasto.
"Los pastos son perennes. Por tanto el establecimiento y el uso racional de una pastura es imprescindible para su alta productividad por mucho tiempo".
Análisis y corrección del suelo:
Los pastos responden muy bien a la corrección del pH y abono. Después del análisis del suelo, un técnico especializado dará las recomendaciones de las cantidades de correctivos (calcáreo) y fertilizantes necesarios, considerando la especie de la forrajera que se cultivará. En caso de necesidad de aplicación de calcáreo, habrá dos condiciones: - En la formación de pasturas: la recomendación es de una buena distribución del correctivo en la superficie del terreno, aplicando la mitad de la dosis antes del arado y como mínimo, 60 a 90 días, antes de la siembra de las forrajeras y la otra mitad antes del gradeo, incorporándola en la capa de 0 a 30 cm del suelo. En este aspecto, se debe tener en cuenta que el correctivo necesita humedad suficiente para disolverse y poder actuar en el suelo. - Con pasturas ya establecidas: el correctivo deberá aplicarse a voleo, sobre la superficie del terreno. Para eso, se recomienda el rebajamiento de la forrajera (aumentando el número de los animales, por corto espacio de tiempo), mientras que para las forrajeras utilizadas bajo corte, la aplicación del correctivo deberá efectuarse después de uno de los cortes y retiro del forraje. No mezclar el calcáreo con abono orgánico, cloruro de potasio, sulfato de amonio o urea.
Preparación del suelo:
Un suelo bien preparado es el mejor camino para obtener una germinación perfecta. Éste no debe presentar muchos terrones que perjudiquen la germinación así como tampoco debe estar muy pulverizado, lo que podrá perjudicar su estructura y causar problemas de infiltración de agua. Un arado y dos pasajes de grada son generalmente suficientes. Después del primer gradeo del suelo se levantan terrazas, siempre con el auxilio de un técnico especializado, como forma de control de la erosión.
Siembra:
Las semillas de los pastos son, generalmente, pequeñas y muy livianas. Por esto la siembra debe hacerse con cuidados especiales. Recomendamos en siembra con máquinas un espacio entre líneas de 20 centímetros, respetando siempre la cantidad recomendada de semillas por hectárea para cada especie. Nunca mezcle las semillas forrajeras con abonos nitrogenados o potásicos, pues éstos podrán quemar el embrión. Es importante no hundir mucho las semillas. La profundidad de siembra debe ser de entre uno y dos centímetros; nunca mayor que dos veces el diámetro de las semillas. En siembra a voleo, con uso de personas o máquinas de distribución de fertilizantes, se recomienda mezclar las semillas con arena blanca (seca), abonos fosfatados, o material inerte de características parecidas con la semilla. El objetivo es diluir las semillas facilitando la distribución de pequeñas cantidades en grandes áreas y para que las semillas queden bien desparramadas. Es muy importante en este tipo de siembra el uso de rodillo compactador para producir un contacto íntimo de las semillas con el suelo, facilitando mucho el proceso de germinación. Para suelos leves, utilizar el rodillo compactador para incorporación superficial de las semillas en el suelo. En el caso de suelos pesados, utilizar grada niveladora cerrada.
Manejo:
Después de sembrado el pasto, realizar el primer corte sólo cuando el pasto esté bien cerrado y con las plantas bien fuertes. En las principales variedades (en condiciones óptimas de clima y suelo) esto ocurre, más o menos, 90 días después de la siembra. El primer corte debe ser bien suave. Después de una siembra perfecta y de la obtención de un excelente pasto no olvide que para larga durabilidad del pasto es imprescindible un buen manejo, evitando principalmente el exceso de animales o sobras de pasto de un año a otro. Posteriormente, se debe realizar el pastoreo de acuerdo con el siguiente cuadro: Finalmente... no se olvide: "El pasto es un cultivo como cualquier otro que, entre otras cosas, busca siempre un resultado económico. Su característica de ser perenne por sí sólo demanda y justifica mayores cuidados desde el establecimiento hasta el aprovechamiento del cultivo ya que presenta una excelente relación costo beneficio. Inversiones en semillas de alta calidad, buena preparación del suelo y uso de abonos son fácilmente amortizados, durante los muchos años de vida útil de este cultivo".
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